Emma le toca la pija a su marido por debajo de la mesa. Mueve su mano disimuladamente para recorrer la pierna de Don León, su actual marido. Su vestido negro con pintitas de color bordó y gris casi ni se mueve, parece como si se hubiera quedado congelada por unos segundos con una pequeña sonrisa pícara que crece, a pesar de sus anteojos culo de botella indicados para el estrabismo, que le tapan la mitad de la cara mientras intenta su travesura. Su mano temblorosa por el alcohol, regordeta y arrugada masajea suavemente su objetivo abultado. Don León abre grandes sus ojos, sorprendido, su cara pálida y arrugada de milico retirado se tiñe de rojo. Ni la calentura le afloja la rigidez. Mientras tanto, como si nada, alrededor de la mesa, cuatro mujercitas alborotan el comedor. Las dos más grandes, adolescentes, tararean una canción y comparten auriculares de un walkman para escucharla. Las más pequeñas, se tiran de los pelos por una muñeca rubia y esquelética que, por su tono de piel,...
Relatos eróticos y cuentos antisistema. Cortos, filosos y mal hablados.