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Alma y Nilda - Capítulo V: Sin Alma

Día de perros en el laburo. Vuelvo caminando cansada con los pies de plomo como si jugara a secar el piso con los zapatos. Miro mi barrio que tanto amo pero estoy cansada y pienso “¡¿por qué mierda no seguí los consejos de mi tía Nery?! Ella me decía que tenía que casarme con un viejo con plata, que me lo bancara un tiempo y chau pichu. Que dios lo tenga en su gloria. Yo y mi orgullo de mierda.

Abro la puerta de mi edificio y me cruzo con el vago del portero que de limpiar ni hablemos pero de la novela del edificio lo sabe todo. Flaquito y pelotudo, no hace un carajo de su vida y lleva siempre una cara de amargado, “dios le da pan al que no tiene dientes”. Por lo visto hoy tampoco limpió el piso y perfumó el ascensor con olor a basura, que linda vecindad. Encima como San Telmo es un barrio gay friendly la comunidad gay está copando el edificio y cada tanto hay algún guascaso de regalo. Claramente vivo en el borda.

Voy subiendo en el ascensor y se detiene en el 3ro. Entra el rompe huevos de Emilio que iba contento como un adolescente que la va a poner por primera vez:

- “Voy a ver a tu vecina”.

- ¿vas a ver a Nilda? Pensé que seguía internada. (quien mierda le preguntó…)

- No… voy a ver a ¡Alma!

- Usted Emilio no deja de sorprenderme...

- Yo soy masajista, hago Reiki, yoga, yudo y todo lo que te imagines. ¡Yo no me peleo con nadie!

Terapia urgente para mi vecino, pensé. O más bien voy a sacar un turno para mí, estos viejos de mierda me van a volver loca.

Bajamos del ascensor y camino a mi departamento, los gatos lloran como desesperados. A veces creo que son unos animales de mierda y que por qué carajo se me ocurrió tenerlos, como pelos, cago pelos, visto pelos.. y bue en el fondo.. muy eb el fondo los amo.

Tanto como seguramente Emilio ama a Alma y Nilda cuak viejo partucero. Que personajes son estos tres. Abro las dos llaves de mi puerta, seguro mis bebes rompebolas y peludos me esperan.

Una vez adentro, me saco los zapatos, camino unos pasos y una voz finita me grita desde la ventana:

- ¡Holaaa querida! Mostrame a Ernesto ¿cómo está el muchachooo?

Respiro profundo, nada puede ser peor y en unas horas ya el día termina. Sin responder, cierro la cortina y pongo la pava eléctrica para tomarme unos ricos mates. Ahora sí, nada puede interrumpir la deliciosa paz del hogar.

Lleno los platitos de los gatos con alimento balanceado, me preparo la mesa con mate, tostadas y prendo la tele para que algún programa pedorro me haga olvidar un poco de la realidad. Subo bastante el volumen de la tv, no quiero escuchar nada que venga de afuera de mi departamento y que viole mi tan preciada paz.

Toc Toc toc me golpean la puerta pero como tengo muy fuerte la tele dejo que piensen que no los escucho. ¡¡Que se vayan a la mismísima puta madre que los parió!!

Me pongo auricular y sigo disfrutando de mi preciada soledad. Pasan las horas y me da hambre. En mi freezer un poquito de carne picada, leche, cebolla.. sale una polenta con salsa bolognesa!. Una delicia.

Ya se deben haber dormido estos viejos también, así que apago la tele y me acuesto.

Toc Toc Toc - otra vez la puta puerta. Me acerco y miro por la mirilla, era Nilda ¡Cartón lleno!.

- Abrime nena… abrime que tengo algo terrible que contarte.

Yo digo... ¿no? ¡¿por qué la gente cree que a una le interesa las vidas de mierda de otros seres humanos?!. Le abro, no me deja ni preguntarle como está y si se recuperó o no.. y me empieza a hablar como un loro. Bueno parecía estar bastante recuperada del incidente.

- Escuchame querida, no sabes qué cosas horribles ocurren en este edificio. Vos viste no… como son las cosas. Nuestra querida vecina Alma y Emilio, mi amigo del 3ro fueron asaltados esta tarde y al parecer como creyeron que tenían plata, se los llevaron!!

Una sensación espectacular me recorrió el cuerpo y casi grito de alegría, si es que ese sentimiento es real como el amor y otras yerbas que no se saben si son palpables o no. Pero bueno… finalmente dios escuchó mis plegarias. Dos viejos de mierda menos en el edificio. La contaminación sonora baja seguro un 80% a partir de mañana.

- Nena... decí algo… que te pasa??.

Me borro la pequeña mueca de sonrisa y reacciono, la tranquilizo un poco, le ofrezco mi ayuda y nos despedimos.

Menos mal que mi cerebro no habla por si solo porque estaría en graves problemas y Nilda, mi depresiva vecina pensaría que vive al lado de Baudelaire o peor… de Hitler.

Michi Love

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